domingo, 29 de abril de 2012

"Detrás de lo que creemos conocer de sobra, se esconde una cantidad equivalente de desconocimiento" Sumire.

Si buscas a Sumire en la historia de la filosofía, simplemente no la encontrarás. En primera porque no es filosofa, o tal vez sí, pero no es famosa y, en segunda y sobre todo, porque ella no existe, pero te comparto un fragmento de lo que escribió una vez, antes de desaparecer, y que no solo me gusto mucho, sino que me inspiró para este post;

"... en nuestro mundo lo que sabemos y lo que no sabemos coexiste fatalmente en una nebulosa, fatalmente unidos, hermanos siameses, caos, caos... ¿quién diablos puede distinguir el mar de lo que en él se refleja? ¿puedes tú distinguir entre la lluvia que cae y la soledad? Así pues, renuncio con gallardía a distinguir el conocimiento del desconocimiento. Este es mi punto de partida. Un terrible punto de partida, tal vez. Pero las personas necesitan partir de algún punto. ¿no es así? En consecuencia, tema y estilo, objeto y sujeto, causa y consecuencia, Yo y las articulaciones de mis manos, todo se toma como una unidad indivisible. Todo el polvo esparcido por el suelo es una única cosa, una mezcla de sal y pimienta y harina y fécula de patata."

Leí este párrafo durante las horas de espera de mi reciente viaje a China y me gusto porque lo que sucede en los viajes, sobre todo cuando se viaja a culturas diferentes, es que uno se la pasa además de esperando, tratando de entender. ¿cuál es la historia? ¿porque hacen lo que hacen? ¿porque dicen lo que dicen? ¿que sí que es lo que eso significa? ¿qué cuantos son? ¿qué de donde vienen? ¿porque comen eso? ¿y cómo lo cocinan? ¿porque se construyo esto? ¿porque son así? ¿cuándo paso? ¿qué piensan?... y en esta catarata de preguntas que vienen y salen de la mente, lo único que se percibe es ese maravilloso afán que tenemos los seres humanos por entender las cosas. Nuestra bendita curiosidad es el detonador de muchas cosas buenas y malas, dentro de las cuales está el avance, el cambio, la evolución y por supuesto el diseño y la innovación. Usando la curiosidad tratamos de entender, porque al entender aparentemente podemos prever, y prever es ver antes, y ver antes es poder adivinar el futuro y por ende, tener certidumbre de lo que va a pasar y eso, a los humanos nos encanta. Lo que a mí me inquieta en este afán del entendimiento, es que normalmente se quiere entender sintetizando o generando un juicio en el que un solo factor, una razón o una situación específica explica y da sentido a la totalidad de un evento o problema. Este tipo de pensamiento, toma un problema y lo desglosa separando parte por parte hasta encontrar "la causa única" y que si bien, el haber entendido en una síntesis nos deja tranquilos por un rato, la verdad es que ese aparente entendimiento, se derrumba fácilmente llevándose tranquilidad y todo. En este afán de entendimiento y síntesis, la comparación es la herramienta preferida. Basta tomar el problema, desglosarlo y empezar a compara con los parámetros existentes y, si no me caza la cosa, pues entonces se fuerza lo observado justificándolo hacia lo conocido para poder hacer la síntesis y entender de una vez.
Si bien para entender razonamos, el entendimiento no se da solo en el cerebro. En realidad los verdaderos sensores para el entendimiento son nuestros sentidos y tratar de entender está más ligado al sentir que al razonar y un ejemplo de esto es cómo, cuando expresamos un intento de entender lo ligamos inconscientemente a un sentido; "esto me huele muy mal", "me incomoda la situación", "mejor échale un ojo al asunto" ó "lo que pasa es que es un pobre amargado". Todas estas expresiones buscan entender usando como referencia el uso de nuestros sentidos convirtiendo el sentimiento en entendimiento.
En esta vida nosotros, el pasado, el trabajo, el país, la familia, nuestra circunstancia, el reto, el enamoramiento, el futuro, el rencor y los negocios son un cúmulo de historias, eventos, costumbres, errores, juicios, palabras, recuerdos, objetos y creencias, entre muchas cosas más, que se superponen, como filtros translucidos para formar una imagen que nos pinta una realidad aparente. Ninguno de esos filtros es más importante que el otro y querer entender desglosándolos puede dar un parámetro, pero nunca nos dará una realidad total y, puede ser que un factor dentro de todos sea más evidente, o más entendible, pero no por eso será el más importante. A veces es en lo no evidente o lo desconocido, donde se encuentra lo importante y es lo que no se tenía contemplado lo que finalmente nos sorprende. Preguntas como ¿qué pasa con esta persona? ¿qué pasa con este país? o la supertemida por los diseñadores, ¿cuál es el mejor diseño? son difíciles de contestar así, con un solo filtro. Estas preguntas solo se pueden responder con una visión holística de la suma de los filtros que nos dan como respuesta un sentimiento y la mejor forma de entrarles no es diciendo ¿qué paso? y ¿cómo entendemos esto? sino más bien alertando todos los sentidos por un buen rato para después hacer la pregunta mágica, ¿qué es lo que estoy sintiendo? y ¿Que es lo que como conclusión de esto tengo que hacer? Desde mi perspectiva personal, y como lo dice Sumire nunca entenderemos del todo y nunca debemos de tener la confianza total de haber entendido, por ende nunca debemos de dejar de seguir oliendo, observando, palpando, escuchando, o sea sintiendo. Creo fielmente que viene mejor el entendimiento cuando nos concentramos y aprendemos a sentir que cuando solo nos ponemos a razonar. No por nada cuando no sabemos la respuesta decimos, "pues te lo contesto de feeling". Algo importante alrededor de los sentimientos es que también todo comportamiento es resultado de un sentir y todo sentir es autentico y difícilmente cuestionable aunque no se entienda o no se comprenda. Ya sea país, mercado, departamento, bosque, mujer, hijo o mascota todo el ser y el hacer parte de un sentir y es por eso que es posible entender y no estar de acuerdo, o entender y no comprender y para lograr entender lo que no se entiende, hay que ampliar y/o modificar nuestro catalogo de parámetros cuestionando lo que hasta ese momento es para nosotros válido, coherente y/o lógico para dar autenticidad a los sentimientos ajenos. Es buscando la causas que originan los sentimientos como generamos el entendimiento del entendimiento, que es entender cómo el otro entiende y por ende cómo se comporta, teniendo siempre muy claro por supuesto, que detrás de eso que acabamos de entender hay muchas cosas que aún no entendemos y tal vez no entenderemos. Para concluir: Hay que aprender a vivir sin querer entenderlo todo y para tomar decisiones hay que apelar más seguido al sentimiento. Por supuesto que esto así de entrada como que "te huele" a riesgo, y eso, como ser humano, pues no te hace sentido. Sin embargo, si al entender en realidad no entendemos, pues entonces no hay mayor riesgo que el que se corre por no querer correr el riesgo.

sábado, 21 de abril de 2012

"Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvaré yo". José Ortega y Gasset

Esta frase fue de esas que le dieron razón de ser al concepto del diseñosofía porque cuando me encontré con ella, me remitió a mis orígenes profesionales en los que yo insistía en diseñar objetos pero nadie me solicitaba diseños, así que diseñé lo que quise y como no había quién los fabricara pues monte un taller y como nadie me los compraba, pues puse mis tiendas y así hasta tener toda una microempresa de diseño y comercialización allá por la década de los noventas hasta del 2001. Esta frase también me detono una serie de conferencias que di en el 2008 llamadas "Poder Diseño" y que fueron las primeras en contener el concepto de diseñosofía y coaching para la innovación, conceptos con los que he pretendido dotar a las audiencias que llego a tener, en su mayoría diseñadores y empresarios, con argumentos, reflexiones  y herramientas para "poder diseñar", dando entonces a la palabra "poder" un viso de posibilidad y no de fuerza, aunque a fin de cuentas venga a ser lo mismo. Hablar de posibilidad es hablar de circunstancia y básicamente una circunstancia se puede dividir en la que me posibilita y la que me imposibilita y el problema es básicamente cuando nos hallamos en la segunda, la de lo no posible, que es diferente de la imposible pero a veces se confunde. El caso es que para abrir posibilidad hay que modificar la circunstancia y esa modificación está en la decisión que tomemos. Pero ese es el "grosso" de la frase de Gasset y es precisamente derivado de mis últimas circunstancias que me pongo hoy a escribir viendo otra perspectiva que no había visto antes. Hace un par de semanas estuve en la circunstancia de "soltería condicionada" que es cuando me quedo solo en casa, sin hijos y esposa y puedo entonces dar rienda suelta a mis manías, como por ejemplo la de vaciar el refrigerador y el congelador seleccionando estratégicamente cada tupper, cada verdura, cada bote y cada paquete enfriado o congelado para después usar toda mi creatividad para mezclarlos y disfrutarlos con una copa de vino. Después en mi soledad lavo todo, seco y guardo viendo con satisfacción mi logro como el papá de Amelie Poulin cuando arreglaba su caja de herramientas. Otra cosa buena de dicha circunstancia es que me da por pensar  y entonces me doy cuenta de cosas que pueden servir y me pongo a escribir estos diseñosofias y de lo que me di cuenta ahora, es que cuando cambia la circunstancia no solo cambia la posibilidad de hacer, sino que también cambia la persona y eso no lo había visto antes. Lo que quiero decir es que el que vive en casa con la familia no es el mismo que vive solo, entonces en la circunstancia no impacta solo el "hacer" sino también el "ser" y eso esta padre porque cuando construimos y modificamos nuestra circunstancia estamos también modificando nuestro ser. Tener o no tener ya sea casa, cultura, hijos, educación, salud, compañía, trabajo, tiempo libre, posición, amigos, condición física, reconocimiento, auto, título y pareja son algunas circunstancias que nos hacen ser y cuando pierdo o carezco de alguna me duele porque no solo me siento limitado en la posibilidad de hacer sino en mi posibilidad de ser y al mismo tiempo esa posibilidad de hacer o ser nos posiciona en la sociedad para ser o no ser más o menos queridos, necesitados y deseados y, cuando hablo de esto me refiero precisamente a las interacciones que a la vez nos hacen poder hacer y poder ser como lo son trabajar, ir a cenar, ser vistos, casarse, platicar, ser invitado, socializar, tener sexo o en resumen, ejercer las acciones que nos da la circunstancia y que a la vez nos genera la misma circunstancia en un círculo virtuoso que se construye a sí mismo entre posibilidad y acción. Lo que pasa entonces es que hay una relación directa entre el ser y la circunstancia y cuando se suman o se restan cosas, declaraciones  o eventos hay una afectación directa al círculo virtuoso y por ende una afectación en mi ser. Hay veces en que yo me atrevo a hacer los cambios para hacer o modificar mi circunstancia, que es de lo que hablo al inicio de este post y hay veces que mi circunstancia cambia por agentes que no controlo y por ende resulto afectado en mi círculo virtuoso y es cuando debo de tomar decisiones para volver a cerrarlo. El primer gran cambio que nos llega y no pedimos y no sabemos cómo atender y para el que recibimos toda la ayuda en un pacto de naturaleza humana es por supuesto el nacimiento. Los que estamos aquí recibimos la los que vienen y entregamos a los que se van hasta que nos llega nuestro turno. El segundo gran cambio es la adolescencia y como todos sabemos, es la etapa de la vida en la que cambia nuestro cuerpo sin que se lo pidamos, más bien cuando se le antoja, está listo o ya se canso de "ser así", quien sabe, el caso es que este cambio nos lleva al descubrimiento de una nueva circunstancia que ya no es niñez y que pareciera concretarse cuando después de pasar por "la juventud" uno se casa para finalmente llegar con esta circunstancia a "ser maduro". Y digo finalmente porque en estos años de adolescencia y juventud para llegar a la madurez, tomamos la foto de definición del mundo y lo que nuestra nueva circunstancia aparentemente "será" e inconscientemente pensamos que así se mantendrá la cosa porque pues "ya llegamos" y años después venimos a descubrir que se nos fue la época y la circunstancia y que ya ni música, ni ropa, ni amigos, ni autos, ni libros, ni películas, ni restaurantes, ni diversión es ya lo mismo y ahí andamos aferrados al pasado cargando la circunstancia y negando que el mundo siempre cambia y que solo nos toco abrir los ojos en un preciso momento de descubrimiento donde tomamos una foto fija en vez de seguir viendo la película pasar. Lo interesante aquí es la relación entre cambio y adolescencia o cambiar y adolecer para luego venir a madurar. Si la primera adolescencia va ligada al cambio del cuerpo, las demás adolescencias van ligadas al cambio de la circunstancia, volviéndose uno adolecente en automático cuando llega el cambio y por eso normalmente el cambio no nos gusta,  porque andamos como auténticos adolecentes todos sacados de onda e incomprendidos tratando de entender que pasa y cómo podemos lidiar con esta nueva circunstancia que en la mayoría de las veces nos representa un tipo de sacrificio o reto o incertidumbre. Por supuesto no se puede uno quedar así, adoleciendo ante las crisis, el chiste es entender que pasa, donde se rompió el círculo y cómo podemos repararlo para salir de esa adolescencia aprendiendo algo para volver a madurar hasta que llegue el próximo cambio y la próxima adolescencia. Como todo en la vida, entre mas lo hagas menos duele y el sufrimiento del cambio puede convertirse en gozo cuando se tiene el logro de la reconstrucción o la modificación de la circunstancia.

Entonces la madurez es más bien un cúmulo de adolescencias que derivan en la sabiduría y más sabio es aquel que mas adolescencias ha vivido. Hay entonces personas que son maduros menos maduros que se quedaron solo con la adolescencia de su cuerpo y nunca cambiaron o nunca los cambió la vida y por otro lado, están los maduros más maduros que pasan su vida en constante adolescencia provocando cambios y tratando de lidiar con los que les llegaron o buscando el valor para cambiar lo que no les gusta con el riesgo que esto conlleva y con el afán de poder hacer o poder ser lo que quieren ser, ya sea un ser diseñador, un ser feliz, un ser padre o un ser madre o un ser artista o todo esto junto. El chiste es que se vale estar inconforme con la circunstancia, pero lo que personalmente creo que no se vale, es no querer adolecer, o sea no hacerse cargo de ella y por ende no hacerse cargo de uno mismo.

domingo, 25 de marzo de 2012

"No se puede dejar de elegir y por lo tanto, dejar de estar expuesto a los fracasos" Sartre.

Como en cualquier otra profesión, los diseñadores tenemos que vender el diseño. Hace años, cuando empece, mi estrategia era explicarlo para poder transmitir lo que el diseño es y para que sirve, y he de decir que rara vez funcionaba, pues una cosa es que la gente entienda y la otra que le vea el valor. Años después encontré otra estrategia que obtuve de un libro de diseño estratégico en el que había un capitulo escrito por Claudia Kotchka, quien según se explicaba, era la encargada de transmitir la cultura de innovación en Procter & Gamble y su consejo era; "Don't try to explain design, it doesn't make sense, you must show design" y así, según se cuenta en el libro, ella iba de director en director, de conferencia en conferencia mostrando objetos que con diseño habían hecho una diferencia para consumidores y por ende para las organizaciones. Independientemente de la evidente relación que con esto ella hacia entre diseño e innovación, aparentemente la estrategia funcionaba y yo la aplique varios años durante mi vida de académico donde con dichos ejemplos detonaba en alumnos visiones de bienestar y satisfacción a través del diseño. Con la proliferación de información en las redes sociales, hoy la posibilidad de "mostrar" las bondades del diseño y la innovación es apabullante y basta este símbolo # pegado a la palabra "design" o "innovation" para poder dar una cátedra completa a cualquier empresario que aún no se haya topado con el ejemplo de Steve Jobs y sus impresionantes productos. Pero la cuestión que me hace escribir este "post" es una reflexión que me llego esta semana cuando recibí algunas de las acostumbradas ligas de los vídeos de TED en medio de un peculiar sentimiento derivado de una de esas circunstancias imprevistas que de repente te aparecen derrumbando todas tus expectativas y empujandote a un vacío de incertidumbre y frustración.

Creo que cuando los diseñadores vemos un video o leemos un articulo de esos de Fast Company, TED, Frog, etc. lo que estamos viendo es una película que inicia de entrada con un final feliz, que es precisamente estar apareciendo como un ejemplo peculiar de éxito. Entonces vemos como fue el inicio y el proceso o camino que se recorrió para lograr lo expuesto, así como los "must's, do's y don't's" y pues se ve muy fácil porque ya esta logrado y pareciera una formula mágica que por una u otra razón nosotros no podemos aplicar debido a lo peculiar de nuestras circunstancias. Y así, vemos y vemos el extraordinario material pensando porque aquí nuestras empresas y empresarios no reaccionan a todo eso que se publica. Lo que pienso, independientemente de que hay que tener prudencia en creer todo lo que se dice y se publica, es que al ver la historia completa se pierde toda la emocionalidad del momento en que inicio y todos los sentimientos de frustración e incertidumbre que vivieron los protagonistas, así como todos los errores y perdidas que tuvieron durante el camino. O sea que lo que se publica, es tan solo un pequeño porcentaje de millones de historias de frustración y fracaso y que si estas llegaron a este punto de éxito, fue porque tuvieron la tenacidad, la visión, la inteligencia y el liderazgo para concretarlas y no porque los hayan dejado o les hayan dado todo el dinero y el apoyo que necesitaban.

Hoy vivimos un proceso de cambio en el mundo, en el país y en la industria. Este proceso es derivado de un mundo incierto donde nuestros paradigmas para actuar, sentir, decidir y pensar dejan de tener la validez que tenían. Este cambio nos abre posibilidades y oportunidades únicas como diseñadores ante problemas complejos que implican crear hipótesis alrededor de la observación y la suposición de escenarios que no sabemos si serán ciertos. Ante esto, debemos plantear nuevas estrategias que mas que replicar, propongan y para esto no hay un camino trazado, el escenario es nebuloso y seguro debe tener muchas trampas y obstáculos. Si queremos creer que seremos los ejemplos de éxito del futuro, solo nos queda ser muy inteligentes para leer las señales y trazar el camino que no existe. No queramos que todo se nos presente claro y hecho como si ya fuéramos un video de TED o peor, no esperemos ver la solución ya publicada para solo aplicar la formula, pues estaremos cayendo en aquello que mas criticamos. Es el esfuerzo y la persistencia del hoy ante la incertidumbre y el error donde se descifra el camino al éxito del mañana y como dijo Sartre, no se puede dejar de elegir a cada momento lo que se cree correcto pretendiendo estar libre de todo fracaso.

domingo, 8 de enero de 2012

"Hay que atender al fenómeno y no a la apariencia" Heidegger

"Apariencia" es de esas palabras de las cuales uno desconfía porque es algo aparente y superficial y no en vano las abuelitas siempre nos lo dicen en forma de consejo sabio; "mi hijito, no te fies de las apariencias" o "recuerda hijo que las apariencias engañan". Apariencia se relaciona con maquillaje y ambas son cosas pensadas para impresionar, verse mejor o quedar bien, o sea que pareciera ser que siempre hay un poco de mentira o engaño pues es un esfuerzo intencional para modificar una realidad que espanta. Mi problema específico con el tema es que en toda mi experiencia profesional, que es ya de mas de veinte años, me he encontrado con que las demás profesiones tienen la percepción del diseño como una estricta definición de "la apariencia" y en esto yo no estoy de acuerdo y es por eso que mantengo una campaña constante contra dicha definición pues cómo lo dicen también las abuelitas; "aunque la mona se vista de seda, mona es queda" y eso de ser responsables solo de vestir a la mona y no de educarla, meterla al gimnasio, darle nombre y apellido pues simplemente no está bien. La apariencia es un concepto de superficialidad mientras que el diseño es un concepto de integridad y no es lo mismo estar a cargo de la apariencia de un producto que estar a cargo de "su diseño" el cual compromete aspectos de función, usabilidad, ingeniería, manufactura, sustentabilidad, calidad y por supuesto belleza y como decía Buckmisterfuller o "Bucky", el afamado ingeniero inventor de la carpa geodesica y muchas cosas mas; "si cuando termino un proyecto, éste en su naturaleza no es bello, sé que seguramente algo anda mal"
Cuando he participado en estudios que pretenden determinar las preferencias de los consumidores sobre los productos, he entrado en discusiones con los organizadores sobre la pregunta de "¿qué tanto le importa al consumidor la estética del producto?" haciendo la referencia de "estética" con "diseño" y por supuesto los resultados frecuentemente son que al usuario le importa mas la seguridad, la duración o el desempeño que "el diseño", y es que preguntar eso es cómo preguntar a una mujer si prefiere maquillarse en lugar de dormir, alimentarse, trabajar, atender a su familia o tener casa propia. Mi propuesta es mas bien preguntar que tanto le importa "el diseño" sobre los otros factores y preguntar eso es similar a preguntar si es importante "sentirse bien" o "ser feliz" contra dormir, comer, trabajar, atender a la familia o tener casa propia pues en lo primero está implícito lo segundo, de hecho las preguntas para ponderar los factores podrían ser inútiles pues un buen diseño es el que cumple con todo lo que el usuario espera y mas, y eso es buen precio, buen desempeño y una excelente estética. Todo acorde o ligeramente superior a la naturaleza del mismo producto y a las expectativas del consumidor. Se puede decir que con la apariencia así solita, el usuario no se involucra, solo la vive y la experimenta desde afuera, mientras que con del diseño espera un compromiso para que forme parte importante de su vida, sediéndole parte de sus responsabilidades. El buen diseño no hace sentir bien cómo la apariencia sino que contribuye a ser feliz, y no es que quiera yo sonar cursi, solo basta recordar las tapitas de los tetra pack, lo lógica del Blackberry, las bolsas "abre fácil" de Kelloggs, las botellas de catsup, los sacapuntas manuales, los gatos de los coches, los garrafones de agua y el SAP, para entender lo que digo y si no conoces que el SAP , no sabes lo afortunado que eres.

Al paralelo de mi cruzada por "hacer diseño, no es hacer apariencia" y como el principal argumento de la misma, he promovido al diseñador como un "pensador" de soluciones prácticas, eficientes y diferentes y por ende un cuestionador de las formas y modelos mentales para resolver los problemas y es aqui donde la fenomenología de Heidegger me cuadra padre pues proclama que los fenómenos de "el Mundo" hay que verlos "con una mirada nueva liberada de cualquier teoría aprendida anteriormente asi como de prejuicios e ideologías que la determinarán en su mirar". Este concepto, que me resulta mas potente y auténtico que lo proclamado por IDEO en la última década me gusta porque contiene la distinción que titula el post y que habla de que detrás de cada apariencia existen uno o varios fenomenos y es en nuestra atención a éstos, con una mirada nueva, que podremos resolver de manera diferente los problemas inclusive cuando aparentemente solo estemos redefiniendo la apariencia. Con esto quiero decir que no se trata de diseñar sillas sino formas de descansar, comer, trabajar, estudiar, esperar, gobernar o hacer del baño segun sea el caso y pensando tanto en lo que quiere el usuario como en la seguridad, el transporte, la factibilidad de manufactura, la viabilidad comercial y la competencia, que son los fenómenos conectados a nuestros clientes y/o colegas del trabajo quienes usualmente tienen de nosotros el juicio que pretende erradicar mi cruzada y, porque no decirlo, sufren de nuestro énfasis en el mismo que si bien digo no es lo único que hacemos, sí resulta de suma importancia por ser, cómo lo dice Schopenhauer la carta de presentación. Aparentemente la apariencia la resuelve el diseñador mientras que "el buen diseño" se hace con todo un equipo y el reto es cuestionar al mismo para llegar al fenomeno y desde ahi atender todo lo aparentemente aparente para perfeccionarlo. Todo esto con el fin de diseñar un producto excelente que contribuya con la felicidad de las personas en vez de hacer "una mona vestida de seda".

sábado, 17 de diciembre de 2011

Para lo que mas nos significa, el lenguaje de la palabra nos resulta insuficiente. Heidegger.

Este post lo presumo corto porque su naturaleza así lo pide. El lenguaje de lo inefable le llama Heidegger a todo aquello que para su descripción o explicación el uso de la palabra siempre queda corto. El concepto es tan complejo de describir por este medio que su mera dificultad para explicarlo aquí, lo clarifica. El amor por ejemplo, puede tener diferente significado de acuerdo a la circunstancia que se viva y a la intención de la conciencia que lo reclama, siendo este al igual belleza, que ética, que celos, que alma, que ambición, que espiritualidad, que erotismo. En diseño pasa lo mismo aunque éste no se queda en lo abstracto como el amor. El diseño es un proceso que va moviendo a su misma definición de lo abstracto a lo concreto y de esto he hablado mucho en este blog. Pero de lo que no he hablado es precisamente de eso que hace al diseño tan peculiar con respecto a las otras disciplinas y eso es, la aportación de la persona que lo diseña y con esto quiero decir que no hay una sola solución para un problema sino el número de soluciones como de diseñadores haya. Y esta parte que lo hace tan peculiar, es inefable, porque está en cada quien. Con esto digo que, si bien he puesto aquí cosas para mí de mucha importancia, lo que en el diseño verdaderamente importa, es todo aquello que quedo fuera de este blog precisamente por que no lo puedo definir.

domingo, 27 de noviembre de 2011

La trascendencia se nos presenta como un salto al vacío donde el camino del poder y por ende de la creación es el camino del riesgo, de la vida como apuesta. Nietzsche

En las pasadas semanas he tenido la fortuna de haber podido hablar frente a muchas personas en tres eventos diferentes. El primero, una plática sobre creatividad e innovación a diversas disciplinas, el segundo el decimo aniversario de lo que fue “mi” escuela de diseño y el tercero en la Ciudad de Guadalajara el pasado 25 de noviembre a diseñadores que temen tener un titulo de ingeniería en vez de la acostumbrada licenciatura. Hace ya varios años que entendí que pararse a hablar de lo que uno hace no deja tanto como cuando uno se enfoca en transmitir conocimiento para tratar de motivar a la audiencia considerando su peculiar circunstancia y por eso siempre que hablo en público trato de entender el contexto de la gente que me escuchará para poder decir cosas que hagan sentido. Es como escucharles primero para promover su escucha y debo de decir que hablar del “salto al vacío” es un tema que motiva a cualquier audiencia no solo porque abre perspectivas de ambición y “poder hacer” sino porque les hace recordar que cuando lo han hecho ha sido muy divertido. Con esta frase Nietzsche no descubre algo sino que hace evidente lo que es evidente pero que por alguna razón se nos ha olvidado. La llegada al mundo es un salto al vacío y el inicio de nuestro trascender y el shock debe de ser tan impresionante que lo primero que hacemos al llegar es llorar y si no lloramos, nos dan una nalgada para que quede clara nuestra nueva realidad. Saltamos de la nada a la nada para pasar cada día con la creencia de que hay algo y varias décadas después, si somos afortunados, terminamos la vida volviéndonos nada. Dormir es también pegar un salto al vacío y es como comenta Pablo Fernandez, entregarnos a la humanidad durante un tiempo en el que “dejamos de encargarnos del mundo”. Cada exhalación saltamos con la esperanza de que la aspiración vuelva y nos hemos inventado que amar es el salto que garantiza la existencia humana. Saltar al vacío significa entrarle de lleno a la incertidumbre tratando de convencer a la conciencia de que hay un destino aunque no lo haya, pero la mente no se deja engañar como la conciencia y es mucho más fácil engañar a la mente haciéndole creer que no hay vacío y que la vida es un caminar hacia lo seguro y lo controlado. Para lograr esto hemos ido estructurando nuestra vida alrededor de descubrimientos e inventos como, las llaves, las ondas de radio, los focos de los semáforos, las pilas, los barandales, los grifos de agua, las puertas, las llantas de refacción y el gas entubado en un primer nivel y las actas y los notarios, las escuelas y sus títulos profesionales, los seguros,  los contratos de trabajo y las criptas en un segundo nivel. Todo eso al encender, prender, cerrar, reponer, detener, declarar, recordar, proteger, garantizar o avalar, nos está haciendo creer que sabemos lo que va a pasar, y lo creemos porque en efecto sí pasa, y es lo mágico del asunto, y pasa porque esta estudiado, repetido y probado, pero sobre todo porque todos en nuestra tribu lo creemos hasta que alguien, empezando por la naturaleza, rompe la armonía al romper un tubo, violar una chapa, tronar un cable, pasarse un alto, no pagar el boleto, reprobar un examen o no comprar llantas, viniendo entonces lo que llamamos accidentes o cosas inesperadas que nos hacen decir… “ay güey, que frágiles somos”. El conocimiento es también un conjunto de invenciones que nos dan la misma sensación de certidumbre que los objetos y los documentos antes mencionados. De hecho todos esos viene del conocimiento y es gracias a la repetición de esos modelos de conocimiento, de los que Descartes tiene mucha responsabilidad, que podemos sentir el control del futuro. De hecho, uno va a la escuela para aprender como repetir los modelos y así evitar decir el “ay gúey”, o en su defecto, concentrar en ese espacio  la mayor cantidad de fallas y penalizarlas muy bien para que uno “aprenda”. La cosa es que todo el mundo anda pensando que sabe que forma tiene el futuro y cuando ven un poco de riesgo se ponen nerviosos y tratan de evadirse. Sir Ken Robinson dice que “los seres humanos nos pasamos proyectando el pasado en el futuro” y eso se ve en la mayoría de las profesiones quienes replican los modelos del pasado para garantizar el futuro y podría decirse que en el diseño no es así. Si bien el proceso se replica, lo que se busca siempre es un futuro diferente y eso da mucho miedo. Lo que tiene el diseño y su proceso y que muchas veces no explicamos a los clientes es que al igual que el arte y la ciencia, se vale equivocarse e inclusive, se busca equivocarse lo más pronto posible y que es este proceso de equivocación o como se dice más elegante, de validación la que nos hace creer que sabemos la forma del futuro. Como diseñadores no podemos dar certidumbre al futuro y eso debemos de tenerlo muy claro, porque si no, estaríamos igual que los candados o los seguros médicos. Lo que si podemos hacer es acelerar los errores en espacios libres de penalización para encontrar pronto la solución correcta. Con esto se puede hacer entender a las demás disciplinas que si bien la incertidumbre angustia, no todo lo incierto es verdaderamente peligroso.

domingo, 20 de noviembre de 2011

La estructura básica de la frustración es la colisión de un deseo contra una realidad inquebrantable. Seneca

Seneca es muy claro en esta frase y aparentemente no se necesita mucha reflexión para entenderla, lo cual considero que es una especie de trampa pues si no le piensas y te quedas solo con la interpretación así de por encimita, en primera Seneca no sería filosofo y en segunda resultaría que la frase nos limitaría en lugar de expandir nuestras posibilidades. Por esta razón y para entrar más profundo en este blog dando un giro que nos permita ser más ambiciosos (en el sentido positivo de la palabra) en lugar de quedarnos resignados ante nuestra realidad, quisiera citar a otro filósofo (Wittgenstein) que dijo; “Lo que es pensable es posible”, lo que quiere decir que uno visualiza futuros que aunque parecieran ser realidades imposibles, siempre tienen algo de posible y es por eso que llegan a la mente dentro de un estuche de posibilidad que tiene forma de fantasía, sueño, deseo o visión, dependiendo si anda uno de romántico, cachondo o emprendedor. Por ejemplo no voy andar deseando viajar a otra galaxia o partir al mundo en dos,  como podría estar pensando en dar la vuelta al mundo o ganar un concurso o querer poner un restaurant en Playa del Carmen con Penélope Cruz, pues al contrario de los primeros, los segundos son en mayor o menor medida factibles hasta cierto punto y pueden ser catalogados como fantasías, sueños, deseos o visiones. Entonces a lo que me refiero es que las realidades inquebrantables de las que habla Seneca en realidad siempre tienen algo de real pero hay factores que las impiden y eso es lo que las vuelve inquebrantables. Entonces si sabemos que el deseo en cierto punto es posible, es importante entender la naturaleza esos factores que hacen a la realidad inquebrantable y para esto quiero entrar en una distinción que aprendí en el libro de “La ontología del lenguaje” de Rafael Echeverría, a quien he citado en varias ocasiones y que habla de “los modos del habla” que, aunque son varios, yo me centraré en dos que considero importantes. Según el mismo Wittgenstein, nuestras realidades se pueden describir con palabras pero también se pueden construir con las mismas. Rafael Echeverría dice que el primer modo del habla es cuando la palabra es constituida por el mundo y eso me determina una realidad. O sea que la palabra describe una circunstancia que es un hecho y con esto decimos que es el mundo el que construye a la palabra y se le llama “Afirmación”. Por ejemplo la descripción de que sea de día o de noche, que tengamos cierta edad o que seamos hombres o mujeres son hechos de facto que describen nuestra realidad y circunstancia. La segunda forma del habla, es cuando la palabra construye al mundo y esta viene de personas que tienen cierta autoridad en nuestra realidad y que con sus palabras construyen o destruyen nuestras posibilidades. Por ejemplo si un día mi jefe dice “estas despedido”, estas dos simples palabras cambiarán mi vida. Hay muchas declaraciones que nos abren y cierran caminos, siendo las más simples el “Si” o el “No”. Las declaraciones son interesantes porque permiten modificar realidades. Por ejemplo pasar de “estar soltero” a “estar casado” o de estar “libre” a estar “preso” viene tan solo de un “acepto” o de un “culpable” y si quisiéramos regresar necesitaríamos que ciertas autoridades declararan “Se acabo” o “eres libre”. Regresando a Seneca, si entendemos que mi deseo es posible porque es pensable y que la “inquebrantabilidad” de la realidad puede ser detectada y modificada dependiendo si ésta se deriva de una afirmación o una declaración, ya tenemos la frase en cuestión mucho mas desmenuzada como para poder movernos a la ambición en vez de quedarnos en la resignación y con esto quiero decir que las realidades inquebrantables sí pueden quebrarse en algún punto y la frustración podría ser entonces superada.
Para ejemplificar y entrar en nuestro tema quiero tomar la realidad del diseño industrial en México, la cual en mis 20 años de diseño ha ido evolucionando, pero si preguntamos a cualquier diseñador, es un hecho que tenemos aún mucho por hacer.  Aunque el tema del diseño se ha ido esparciendo por el mundo latinoamericano, americano, asiático y hasta africano, poco ha faltado para que Europa o Italia en específico pelearan por hacer de él una especie de “denominación de origen”. Basta ponerle a cualquier objeto el atributo de “diseño italiano” para que adquiera otra dimensión y con esto basta decir la reacción de cualquier empresario cuando uno le dice “estudié diseño en Italia”. No quiero entrar en detalle si eso está bien o mal ni mucho menos desmeritar la educación del diseño en México (de la cual fui varios años protagonista) pero hablar de diseño en México a veces lo siento como si un japonés llegara a decirme que es un Mariachi profesional y repito, no es con intención de hacernos menos, solo quiero enfatizar una cuestión de historia y cultura en la que declarar “diseño italiano” o “diseño europeo” pareciera tener mucho más peso que decir “diseño mexicano”. Y podría decir que es culpa de los empresarios aceptar esas declaraciones como validas, pero la verdad es que somos nosotros los diseñadores los primeros en aceptarlas y dejarnos llevar por ellas. Así como hace 500 años los españoles nos conquistaban con espejitos, siento que actualmente nos siguen vendiendo el ideal del diseño con el mismo brillo y los espejitos ahora son grandes eventos como el “100% Design” de Londres o el “Salone Satellite” de la Feria del Mueble de Milán, que no digo que no sean extraordinarios, pero que si se toman como un “Benchmark” resulta bastante ambicioso y peligroso cuando se toma como sistema para replicar aquí. Si hago la suposición que muchos diseñadores soñamos o hemos soñado en poder pertenecer a esos sistemas, puedo suponer también que los sueños pueden ser de dos tipos; el primero, poder vivir allá y formar parte de ese circo y el segundo, poder vivir y ejercer aquí con un circo parecido. El ejemplo primero, podría ser más sencillo pues consiste en encontrar la forma de mover el cuerpecito para Europa y ahí ponerse a romper juicios y declaraciones para poder pertenecer al circo y tal vez la realidad a quebrantar sea ser Mexicano, o no tener los contactos suficientes, o el dinero o el talento, pero en general es posible y he de decir que conozco varios ejemplos de diseñadores que lo han intentado, unos con éxito total, otros con más éxito declarado que real (o sea más ruido que nueces) y otros que han regresado sin haber podido quebrantar su realidad o se han desilusionado de los espejitos cuando los tuvieron en la mano y es por eso que ahora están en México quebrantando otras realidades. El segundo ejemplo, que consiste en las ganas de poder replicar los modelos de exposición y manejo del diseño europeo en México lo encontramos en varios lanzamientos de productos y en la organización de eventos y exposiciones que emulan los modelos europeos pero a escala. De este tipo afortunadamente tenemos cada vez más y su éxito es muy bueno si consideramos la perspectiva de la forma pero no tan buenos si consideramos la perspectiva del fondo pues difícilmente cumplen con las expectativas o estándares económicos con las que cuentan dichos eventos en Europa. Nuestra realidad inquebrantable mexicana tiene hoy muchas afirmaciones que analizar, la más importante (dejando política, educación y seguridad afuera) el hecho de que solo el 2% de la población gana más de 50,000 pesos, y el 50% de la población gana menos 10,000, habiendo cerca de un 20% que vive con menos de $3000 pesos mensuales. Podría también sacar un cálculo de cuantas personas de ese 2% o ese 50% tiene una cultura de diseño o cuantas patentes generamos al año o que tan competentes somos en nuevas tecnologías o que tanto ven las empresas al diseño como una posibilidad mejor que la maquila y así para seguir haciendo la realidad todavía más inquebrantable pero no es la intención de este post ni la solución del problema. Nuestra colisión con la realidad no está en estos números sino en el “Benchmark” o el parámetro de comparación que estamos tomando y que nos ha llevado a hacer un mundo de diseño aislado donde los concursos de diseño solo los vemos los diseñadores y a las exposiciones solo invitamos diseñadores con productos que publican revistas de diseño y que también las compramos los diseñadores para ver que salimos en ellas y saber que nos vieron los demás diseñadores aunque no hayamos vendido uno solo de esos productos o peor, lo vendamos sin ganar nada. Quiero dejar el post hasta aquí para no caer en la trampa de dar soluciones aparentemente obvias a los problemas o ponerme a hacer crítica de lo existente y quiero aclarar que si llego a criticar algo es porque lo he hecho, vivido y creído, lo que viene a ser entonces una crítica a mí mismo. En México estamos haciendo un buen trabajo para quebrantar realidades, pero estoy seguro que si analizamos las afirmaciones de una manera que podamos sacar provecho de ellas, tomamos los parámetros más como informativos que como referentes e involucramos a las personas que tienen autoridad a nuestro alrededor para concebir estrategias más adecuadas que nos permitan modificar nuestras circunstancia, más pronto que temprano estaremos viendo mas diseñadores postrados en la ambición de tener un país mejor y menos frustrados por no lograr emular y lograr obtener fruto de modelos que no tienen referencia con nuestra realidad.